En una ciudad como Santiago de Compostela, definida por la sobriedad histórica de la piedra y una paleta de colores a menudo velada por la lluvia, el acto de regalar flores adquiere una significación especial. No es simplemente un obsequio; es una deliberada inyección de vida, color y calidez en un entorno monumental. La persona que decide enviar un ramo de flores a domicilio en la capital gallega no solo