El sarro en perros, gatos y otros animales de compañía es una grave amenaza para su salud oral. El también llamado cálculo o tártaro dental surge como consecuencia de la placa bacteriana que se endurece y acumula en los dientes. Ignorarla tiene un alto coste para el bienestar de la mascota: periodontitis, halitosis, abscesos, etcétera. Para combatirlo, el uso de spray que evita placa y sarro en perros está indicado por expertos veterinarios.
El origen del sarro está en la mineralización o calcificación de la placa dental, mezcla de saliva y residuos orgánicos de la comida. Porque prevenir es siempre mejor que curar, identificar los alimentos más problemáticos y limitarlos o suprimirlos de la dieta es una decisión acertada.
Con diferencia, los alimentos con un alto contenido en carbohidratos fermentables son los principales promotores del sarro. En esta categoría entran los cereales refinados, pastas, frutas deshidratadas, legumbres y patatas blancas. La razón de que favorezcan el tártaro dental reside en la incapacidad de perros y otros animales para descomponer el almidón.
Los snacks y golosinas para mascotas merecerían un artículo aparte, por sus efectos negativos cuando carecen de la calidad y los valores nutricionales adecuados. En particular, conviene evitar los productos formulados con chocolates, azúcares o ingredientes procesados. Tampoco interesa poner a prueba la dentadura canina si está debilitada; por ejemplo, los huesos de plástico duro pueden ocasionarle fracturas y otras lesiones.
En el polo opuesto, los patés, gelatinas y carnes enlatadas tienden a adherirse a los dientes, una característica inofensiva cuando se cepillan los dientes del perro o gato una vez al día. Por su parte, hay que desconfiar de cualquier alimento rico en harinas refinadas (galletas, sticks dentales de baja calidad, etc.) porque contribuyen a la placa bacteriana, causante del temido sarro. Además, poner en cuarentena estos alimentos beneficia a la salud y bienestar general de la mascota.